Hoy toca uno de los resúmenes más esperados jaja. El de los conocimientos que nos ha pasado Violeta estos días (¡Gracias!). He intentado que quede todo claro, pero no sé si lo he conseguido. Es un poco lago, pero para iniciarnos está bien. Aquí os va:
Lo primero de todo, recuerda dos cosas:
-Tan importantes son todos los sabores como todas las texturas. Por eso, los desayunos, las comidas y las cenas han de ser variadas; de todo un poco en el mismo plato, siempre. Sólo así tu cuerpo se saciará y no te pedirá más comida.
-Mastica, mastica y mastica. La Cándida adora la comida poco triturada y mal digerida.
El plato diario debe de contener todos los sabores (ácido, dulce, salado, amargo y, si puedes, agrio). Intenta combinar una ración pequeña de cereal completo y otra de legumbre, en la proporción de 1/3 cereal + 2/3 leguminosa, el resto ha de ser proteína (no más grande de la palma de la mano) y mejor pescado azul porque los que tenemos candidiasis estamos desnutridos y nuestras neuronas necesitan protección.
Además, es importante que la mitad del plato ha de ser verdura (salteada, al vapor o cocida…está última menos pues resta energía). En cuanto a la composición de las verduras intenta que tengan todos los colores posibles y jamás te olvides de crucíferas y las liliáceas. Son las que más te van a ayudar a depurar tu organismo.
Por otro lado intenta introducir algas en tu dieta, son fundamentales: kombu, arame, wakame… Tienen muchos minerales y proteínas.
Asimismo, la cúrcuma es imprescindible. Es un antiinflamatorio natural y va muy bien para la dermatitis.
Todo el proceso de curación debe de basarse en el equilibrio ácido-alcalino y en la pirámde de los alimentos Yin y Yan. De la Cándida o de cualquier otro proceso como el cáncer por ejemplo. ¡Y no tiene nada que ver con las calorías o el colesterol! Solo así tu cuerpo se equilibrará y recuperará la salud perdida.
Además del té bancha, consigue umeboshi y kuzu (en herbolarios o supermercado y tiendas ecológicas). Serán tus mejores aliados en la batalla. Depuran el hígado, regeneran la mucosa intestinal y alcalinizan.
El lino es sumamente importante para la oxigenación de tu cuerpo porque tiene una gran afinidad por el agua.
El kuzu: es cierto que es un almidón, pero en Estados Unidos los pacientes con Cándida lo utilizan en su tratamiento dietético. Es tan poca la cantidad que has de utilizar que sus beneficios superan los inconvenientes. Además lleva un alcaloide que te puede ayudar a dejar de fumar (si es que fumas).
Se toma del siguiente modo: calientas un poco de zumo de manzana con kuzu diluido en un poco de agua fría. Cuando empiece a hervir lo añades y sin parar de mover verás que pasa de blanco a transparente. Entonces lo apartas y te lo tomas acostado en la cama acostado. La cantidad para una infusión es como el tamaño de un garbanzo.
-El umeboshi lo puedes utilizar en cremas de verduras o patés hechos en casa. Es mejor que lo compres en pasta triturada (en vez de en ciruelas enteras), porque es más práctico (una cucharadita de café al pure o al paté). No se nota y aporta el sabor salado y un montón de beneficios para tu intestino y tu hígado. Es un fermento, y en general, está prohibidos en el tratamiento de la Cándida, pero para nuestro tratamiento dietético es básico. Si no lo tienes en polvo, la cantidad que debes utilizar es un 1/3 de ciruela por cada ración preparada de paté (todo junto triturado te da un cantidad aproximada de un vaso de agua normal).
Por otro lado, ha que tener siempre en cuenta la pirámide de alimentos (que es distinta a la pirámide que hemos visto siempre hasta ahora):
El centro de la pirámide lo forman: cereales completos, legumbres, verduras templadas, frutos secos, las raíces, las algas, liliáceas y crucíferas, verduras amargas. Esta será la base de nuestra alimentación.
Las carnes, los pescados, los huevos, el miso, la sal… son alimentos Yan: nos contraen y hacen que nos interioricemos demasiado, con mal humor, testarudez…
Y todo aquello que hace que nos sintamos deshinibidos son Yin: alcohol, verduras crudas, té, café, azúcar, frutas, infusiones, aceites, y las tan polémicas solanáceas (prohibidas si sufres de dolores asiduamente).
Por eso, si tienes fatiga, intenta consumir alimentos del centro en cada comida.
Evitar el mono de dulce has de saber una cosa: la sal es Yan y para complementarse requiere grasas, que son Yin. Por eso hay que cocinar con grasas, aunque olvídate el chorizo y el jamón. Cuando hablamos de grasa nos referimos al aceite de los salteados o de las ensaladas, el coco, los frutos secos… Si ese equilibrio está descompensado, el cuerpo te pedirá azúcar a las dos horas de comer, así que debes cocinar con sal, con grasa y con dulzor. Y ternura, siempre.
Un ejemplo:
Te levantas un día llena de energía, nerviosa, con ganas de tirarle de los pelos a tu jefe… Quiere decir que estás en el extremo Yan y necesitas expulsar hacia fuera los sentimientos, por ejemplo llorar. Para equilibrarte, necesitarás un poco de yin que lo conseguirás gracias a las verduras amargas tipo espárragos, acelgas, alcachofas, acompañadas de un salteado previo de alguna verdura dulce, como la cebolla o el puerro. Añade algo de sal o umeboshi, alimentos del centro de la pirámide y una infusión de postre. Ese día intenta tomar poca proteína animal.
Otro día tienes ansiedad porque estás ovulando, tienes ganas de llorar, tristeza y acabar de pasar por la puerta de una pastelería… Te vas a casa, pones música relajante, inspiras varias veces y te cocinas dos puerro con mucho cariño, una pizca de sal, unas nueces, un poco de leche de coco… Cueces pasta de trigo sarraceno (es la de sabor mas dulce dentro de los cereales permitidos). Lo mezclas con unos palillos chinos (se deshace con facilidad) y si quieres, un poco de cúrcuma. Le añades orégano y perejil. El perejil es muy Yan, por lo que tu ataque de necesidad Yin ¡estará superado! A esta mezcla le añades dos cucharaditas de legumbres con verduras salteadas o un poco de paté. Tenemos nueces, cereal, alga de cocción de legumbres también y ¡ya está!
Montse Vallory enseño a Violeta que la Cándida se cura, que es duro y que el alimentos nos enferma, pero también nos cura. Y no depende de las calorías, sino de la energía que encierran los alimentos y de cómo se cocina y del equilibrio.
Por ejemplo: una zanahoria no sabe igual de dulce rehogada con mimo que salteada en la sartén. Que los crudos nos dispersan y los rehogados aumentan nuestra concentración. Que el alcohol nos desinhibe (de los más Yin) y que las personas que consumen carne y mucha sal cristalizan demasiado sus ideas y son testarudos y poco transigentes.