Llegué a Donosti ayer por la mañana. Y todo ha sido un no parar, pero por fin tengo un ratito y un ordenador para poder actualizar. Y tengo unas cuantas recetas y truquillos. :)
El miércoles por la noche, con unas cuantas sobras en la nevera, decidí hacer una lasaña. Con la pasta de arroz para celíacos de la marca Rizopia, y unas cuantas verduras, ya tenía cena. Así que poché en una sarten un puerro y unas judías verdes y les eché un poco de puré de verduras a modo de salsa. Y funcionó.
La pasta no hace falta cocerla. Así que una capa de pasta, una de relleno, otra de pasta, otra de relleno y otra de pasta y por encima bien de puré. Porque en las instrucciones dice que hay que poner mucha salsa para que la pasta se pueda hacer. Salió bastante decente, pero creo que con un puré más aguado hubiese salido mejor.
Ayer, ya de vuelta en casa, me hice un arroz. Mi madre, que está entregada a cuidarme, me había preparado un caldo de pescado. Así que eché un puerro y unos chipirones, y cuando ya estaban doraditos, unos mejillones y unas almejas. Cuando se abrieron los moluscos, le eché alga Kombu y luego el agua y el arroz. Estaba buenísimo. ¡Hasta a mi hermana la pequeña le gustó! Pero aquí nadie se atreve a comer de lo mío. Todos son felices con su comida “normal” y no quiere probar mi comida “especial”. En fin…
Y de cena anchoas a la plancha con ensalada de berros y apio. Me estoy comiendo el mar. Hoy he vuelto a ponerme morada de moluscos. Y de primero un buen plato de alcachofas (¡qué pena de vinagre!).
Por lo demás, he probado la leche de avena de Natumi que me recomendó David, mi naturista, pero tiene aceite de girasol y sal y me sabe muy dulce, con lo cual me da un poco de miedo.
Además, siento que todo me pica, a ratos, y a pesar de que me estoy dando la crema. A lo mejor influye que estoy totalmente relajada. No lo sé.
(He vuelto a dormir como un lirón.)
Mi casa está llena de cosas ricas: chocolate, torrijas, quesos y embutidos… eso, además de las comidas “normales” que come mi familia, como el cocido de este mediodía. Me hubiese comido uno muy a gusto.
Creo que aquí me costaría más trabajo llevar bien la dieta. Ahora ya estoy acostumbrada y no lo llevo mal, pero, la diferencia está en que en Madrid yo me lo hago todo (y no hay nadie que se prepare unos guisos estupendos) y aquí siempre huele a comida casera. Pero bueno.
Y todos me atormentan con el tabaco, a pesar de que ya les he dicho mil veces que estoy en ello, que me estoy leyendo el libro y en cuanto acabe, lo dejo. ¿No te han dicho que dejes de fumar? me ha dicho hoy mi hermana Nerea cuando salía a la calle a fumarme un cigarro después de comer. ¿No lo vas a dejar? Me jodiste tu comunión con el tabaco, ha seguido mi padre. Les he echado una mirada de odio y me he salido a fumar a la calle, al viento helado del norte.
Ya tengo la bryonia y el cactus, mis bolitas de homeopatia. Y ya he empezado a tomármelas. Sigo estreñida, así que si hoy no voy, esta noche toca enema.
Disfrutad de estos días de vacaciones. :D
Y aunque aquí llueva como si se fuera a acabar el mundo… ¡Feliz primavera!